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Jacinto Salcedo
Caracas 1969
Consultor en comunicaciones. Especialista en imagen corporativa y diseño editorial.
Diseñador Gráfico egresado de ProDiseño, Escuela de Comunicación Visual, Caracas en 1992, donde es profesor de Historia del Diseño Gráfico desde 1994.
Es co-editor junto con Ignacio Urbina del sitio web especializado en diseño venezolano www.objetual.com.
Coordinador de la curaduría de la exposición D.G.V. 70, 80, 90 Diseño Gráfico en Venezuela Centro de Arte La Estancia, 1996 y autor de la cronología y reseñas biográficas del catálogo de esa muestra.
Ha participado en diversos proyectos de historia del diseño en Venezuela como el libro Carteles Museo de Bellas Artes. (Edición de imágenes y coautor del Diseño Gráfico junto con Michele Guevara), con textos de Susana Benko. Museo de Bellas Artes. Caracas, 2004. En la exposición y catálogo de Marcas identificadores gráficos en Venezuela, Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, Caracas, 200; y Bandera de Venezuela. Diseño e historia. Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez. Caracas, 2006.
Ha presentado ponencias y publicado artículos especializados en Argentina (Buenos Aires), México (Guadalajara y Ciudad de México) y Venezuela (Caracas, Barquisimeto, Valencia, Mérida y Maracaibo).
Organizador del Primer Encuentro de historia y estudios del diseño. Sentando las bases para las historias del diseño en Venezuela, Caracas 2005. Editor de libro de memorias de dicho evento publicado en Mérida, 2007.
En cuanto a su desempeño profesional como diseñador gráfico trabajó para el Ministerio de la Familia (1992), el Museo de Arte de Maracay (1992-94), Ediciones Ekaré (1994-96), el Consejo Nacional para la Cultura, Conac (1996-98) y en el Diario El Universal donde llegó a ser coordinador de diseño del área de revistas (1998-2000). En 2000 se asocia con Jaime Bello-León en Iter Consultores donde se desempeña como Director Creativo.
Actualmente reside en la ciudad de Toronto.
Cuando el British Council sede Venezuela quiso optar por la candidatura para participar en el YIDEY, convocó a una reunión con Catherine Ince donde participamos llevando una presentación referencial del estado del diseño en el país.
Luego, al ser aceptada la candidatura, fui invitado a participar como jurado de selección del representante de Venezuela. De allí en adelante he seguido muy de cerca este proyecto, ideando estrategias para la difusión de la convocatoria. Una vez seleccionada Sigal, tuvimos unas sesiones de consultoría para estructurar teóricamente el proyecto que fue presentado en Londres.
Una vez conocida la noticia de la victoria de Sigal publicamos en www.objetual.com una entrevista a profundidad de lo que había implicado esta experiencia.
De allí en adelante hemos asesorado conceptualmente en la elaboración del Proyecto Mondongo, su alcance y estrategias de desarrollo.
Tres ideas y un mondogo
Por Jacinto Salcedo
I. Crisis
En los últimos años Venezuela ha estado sumida en una profunda crisis. Eso no se puede negar. Una mezcla explosiva de desigualdades sociales, líderes populistas y déspotas, inseguridad, altos precios del petróleo, escasez alimentaria y trasgresiones a las leyes, aderezan a una sociedad con un pie en la vanguardia y otro en el subdesarrollo.
Tal vez podríamos intentar explicar ese fenómeno desde la perspectiva cultural: ¿cómo es el entramado de valores que llenan de significado la experiencia vital en Venezuela?
Podríamos recurrir a la estrategia del nihilismo y decir que esta sociedad escapa de toda definición. Sin embargo conceptos más precisos apuntan hacia a una crisis parecida a la adolescencia: “Venezuela es un paisaje y no un país” o “ Venezuela es un ensayo”. En el país de la crisis, la improvisación, el ingenio, el humor, el atajo, o la pillería, parecen ser un modo de vida.
Ahora bien ¿cómo se puede aprender en este entorno y cultivar el conocimiento? ¿cómo se puede crecer y construir? ¿qué provecho puede tener para los diseñadores?
El primer paso es reconocerlo. En la fiesta hay cultura, en la candidez hay cultura, en la manera de elaborar los mensajes y representarlos hay cultura, incluso en el atropellar las normas hay cultura. Es un “caldo de cultivo” cultural, rico en detalles y relaciones fantasiosas. Ante este estado social nos ponemos creativos o nos deprimimos.
II. Imaginarios
Sabemos que la imagen es la representación de objetos e ideas; que la imagen tiene su lenguaje propio y que toma elementos de otros lenguajes. Pero más allá de eso, las imágenes cobran vida propia al llenarse de significado. Significados de orden cultural que representan a su vez valores personales, grupales o nacionales, de diversos niveles y profundidades. A este complejo de interconexiones de imágenes lo llamamos imaginarios. Construir imaginarios es idealizar y es allí donde se construye la identidad de un país.
Hoy en día sabemos que cualquiera con una cámara digital es un reportero en potencia. En los blogs, cada quien expone su historia y deja registro de sus gustos y preferencias. Cualquiera con acceso a Internet puede construir (personalizar) las imágenes de las cuales se rodea, las que para cada quien tienen significado. En pocas palabras comunicar visualmente no es un terreno reservado a ningún profesional en particular.
Construir imágenes sustantivas y cargadas de significado es una tarea cada vez más accesible por un lado, pero también más compleja si se quiere innovar.
De modo que para ser diseñador gráfico en la actualidad ya no basta con tener rudimentos de tipografía, imagen y color, ahora se tiene que ser un comunicador visual, ampliar su rango de acción, convertirse en un estratega de la imagen, entender el ecosistema de medios.
III. Entropía
Primero que nada, tengo que admitirlo… esto de usar un término químico para tratar de definir el provecho que se le puede sacar al desorden es una tentación que no pude resistir. Así que queda nombrado. El Experimento Mondongo funciona a partir de la entropía: construir a partir de nuestra crisis nuestros imaginarios. Eso de hacer del caos imperante la fuente de inspiración es sencillamente brillante. Y hasta nuevo aviso, las ideas sencillas y brillantes siguen siendo las más potentes.
De modo que el Experimento Mondongo es –a su manera– un laboratorio de producción de imágenes, o mejor aún, de imaginarios.
El Experimento Mondongo toma el camino más complejo y genuino. El de registrar, deglutir y convertir los fenómenos culturales bien sean populares, folklóricos o accidentales (esos que difícilmente pueden verse en un museo) en fuente de inspiración.
No es una mirada complaciente, ni de souvenir. Es la real apropiación del fenómeno visual que se convierte en detonante de un nuevo conocimiento. Pero en vez de utilizar la vieja estrategia de imitar al maestro, esta vez recurren a la comunicación visual cándida, directa y cargada de potencia, no para imitarla sino para deconstruirla y rearmarla dándole un nuevo estatus.
Al final –y perdonen la referencia tan rudimentaria– la cultura es una sopa, donde la combinación y la proporción de los ingredientes determinan el sabor final, su contextura y personalidad. Así es el Mondongo.
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